La Resolución General 5823/2026 crea un nuevo esquema que busca que los contribuyentes regularicen inconsistencias antes de una fiscalización formal. El foco está puesto en la prevención y en el uso de herramientas digitales.
Mediante la Resolución General 5823/2026, publicada en el Boletín Oficial, ARCA puso en marcha el “Programa de Promoción del Cumplimiento Voluntario”. La iniciativa apunta a que los contribuyentes puedan detectar y corregir desvíos en su situación fiscal antes de que el organismo avance con controles más estrictos.
La norma se enmarca en un modelo de gestión basado en análisis de riesgo y control electrónico. En términos simples, ARCA utilizará la información que ya posee —declaraciones juradas, regímenes informativos y cruces sistémicos— para advertir posibles inconsistencias y comunicarlas de manera anticipada al contribuyente.
Entre las herramientas previstas se encuentran las campañas de inducción y los requerimientos electrónicos, que serán notificados a través del Domicilio Fiscal Electrónico. El contribuyente contará con plazos específicos para responder o regularizar su situación. Solo en caso de incumplimiento o falta de respuesta, el organismo podrá avanzar hacia instancias de fiscalización electrónica más formales.
La información presentada en respuesta a estos requerimientos tendrá carácter de declaración jurada, lo que implica que cualquier dato aportado debe ser consistente con la realidad económica y fiscal del contribuyente.
¿Cómo me afecta esto?
Si sos monotributista, responsable inscripto o empresa, es probable que recibas comunicaciones preventivas cuando ARCA detecte diferencias entre lo declarado y la información que surge de sus bases de datos.
Este nuevo esquema no implica automáticamente una sanción, pero sí supone un mayor seguimiento de las notificaciones electrónicas y de la coherencia entre la información declarada y los datos que administra el organismo.
En definitiva, el Programa de Promoción del Cumplimiento Voluntario consolida una tendencia hacia controles más digitales y preventivos, donde la detección temprana de inconsistencias y la regularización espontánea pasan a ocupar un rol central dentro de la estrategia de fiscalización tributaria.




