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ARBA y las billeteras digitales: lo esencial de la nueva normativa

La Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) dispuso que, a partir de octubre de 2025, las billeteras virtuales —como Mercado Pago, Ualá, MODO y otras— actúen como agentes de retención del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB). El objetivo oficial es equiparar el tratamiento impositivo de estas plataformas con el de los bancos, en un contexto donde los pagos electrónicos se vuelven cada vez más habituales.

En la práctica, la medida significa que cada vez que un usuario acredite dinero en su billetera, la plataforma deberá consultar el padrón de ARBA y, si detecta que se trata de un contribuyente alcanzado, retendrá un porcentaje del monto acreditado y lo transferirá al fisco provincial como pago a cuenta de IIBB. Las alícuotas previstas varían de manera aproximada entre el 0,1% y el 5%, de acuerdo con la actividad económica, la inscripción y el historial fiscal de cada contribuyente.

Este nuevo esquema no crea un impuesto nuevo, pero sí refuerza los controles sobre quienes realizan operaciones comerciales o profesionales a través de las billeteras digitales. Monotributistas en el régimen unificado que tengan su situación correctamente actualizada no deberían sufrir retenciones, mientras que responsables inscriptos y contribuyentes de IIBB en la provincia sí estarán alcanzados. Quienes no figuren en el padrón o tengan inconsistencias pueden ser objeto de alícuotas de oficio, más altas.

Es importante tener en cuenta que la retención afecta solo a las acreditaciones de fondos, es decir, cobros de ventas, honorarios o transferencias de terceros que constituyan ingresos de una actividad económica. En cambio, los pagos que el usuario realice con su saldo, así como las transferencias propias entre cuentas del mismo titular, no quedan comprendidos.

Para los usuarios, esto implica la necesidad de revisar su inscripción en ARBA, controlar periódicamente su situación fiscal y diferenciar claramente las operaciones personales de las vinculadas a la actividad económica. Las billeteras, por su parte, enfrentarán mayores costos administrativos, algo que podría reflejarse en sus comisiones.