En enero de 2026 entró en vigencia una nueva actualización automática semestral de los parámetros del Impuesto a las Ganancias para personas humanas. Esta actualización, prevista en la normativa vigente, ajusta el mínimo no imponible, las deducciones personales y las escalas de alícuotas en función de la inflación acumulada en el segundo semestre de 2025, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El ajuste responde al mecanismo establecido por la ley, que obliga a actualizar estos valores dos veces al año (enero y julio) tomando como referencia la variación del IPC del semestre previo. De esta forma, cuando la inflación sube, también lo hacen los montos que determinan desde qué nivel de ingresos se empieza a pagar el impuesto y cuáles beneficios se pueden descontar del cálculo.
En esta ocasión, el incremento aplicado a los parámetros de Ganancias para el primer semestre de 2026 fue de aproximadamente 14,2 %/14,3 %, de acuerdo con los últimos datos del IPC publicados por el INDEC y reflejados en las actualizaciones de ARCA.
Qué cambia concretamente
A partir de enero de 2026, los montos del mínimo no imponible y las deducciones personales se movieron al alza siguiendo ese porcentaje de actualización. Esto implica, por ejemplo, que las deducciones por cónyuge, por hijo o por hijo con discapacidad –que son montos que se restan de la base imponible antes de aplicar las alícuotas– se incrementaron, permitiendo que más sujetos queden fuera del alcance del impuesto o paguen menos retenciones en comparación con los valores del segundo semestre de 2025.
Asimismo, las escalas progresivas de alícuotas –que definen el porcentaje de impuesto a pagar según el tramo de ingreso– se ajustaron para que esos tramos no queden desfasados por el efecto de la inflación.
Niveles salariales y quiénes tributan
Con los nuevos valores, se redefinió también a partir de qué sueldo un trabajador en relación de dependencia comienza a pagar Ganancias. Según estimaciones técnicas basadas en la actualización del IPC:
Un trabajador soltero sin hijos empezará a tributar a partir de un sueldo bruto alrededor de $3.000.000 (aproximadamente $2.490.000 netos).
Con cargas de familia, estos pisos se elevan: por ejemplo, un empleado casado con dos hijos puede comenzar a tributar a partir de un neto de $3.300.000.
Estos valores son orientativos y pueden ajustarse levemente cuando ARCA publique las tablas oficiales para uso de agentes de retención y sistemas de liquidación.
Impacto práctico para los contribuyentes
La actualización semestral no cambia la carga tributaria en términos de estructura legal: el impuesto sigue siendo progresivo y con las mismas alícuotas que antes. Sin embargo, al subir el mínimo no imponible y las deducciones, muchos trabajadores que antes pagaban Ganancias pueden ver reducidas sus retenciones mensuales o incluso dejar de tributar si su salario neto queda por debajo del nuevo umbral. Por otro lado, quienes ya pagaban seguirán tributando, pero con una base imponible menor gracias a las deducciones más altas.
Para empresas y agentes de retención, esta actualización requiere ajustar los sistemas de liquidación de sueldos, ya que se deben aplicar las nuevas escalas y deducciones desde los haberes de enero de 2026, aunque muchas veces la aplicación práctica en planillas ocurra con cierto desfase técnico en los software de liquidación.
La actualización semestral por inflación de los parámetros del Impuesto a las Ganancias protege parcialmente el poder adquisitivo de los trabajadores frente a la inflación, al ajustar automáticamente los deducibles y los pisos salariales. Para los contribuyentes, implica generalmente una menor presión tributaria en términos reales respecto de períodos con inflación no actualizada. Es crucial revisar estos cambios en la liquidación de sueldos y considerar la carga de Ganancias al planificar la compensación de empleados o la carga fiscal de las personas humanas.




